“Los padres se preguntan por
qué los arroyos son amargos, cuando ellos mismos envenenan la fuente”
Está dirigida a los progenitores, que tienen una
importante labor entre manos. Sin embargo, esta frase es una crítica ante un
hecho que ocurre casi cada día. que
se lamentan porque sus hijos son rebeldes, porque se han “torcido en el
camino”, porque no han integrado los valores que creyeron haberles transmitido…
Muchos padres suelen quejarse de lo adictos que
son sus hijos al móvil o al ordenador. Sin embargo, estas quejas denotan una
falta de responsabilidad por parte de todos esos progenitores que utilizan los
videojuegos, la tablet o cualquier otro objeto tecnológico para que los más
pequeños estén tranquilos.
Es cierto que el tiempo corre muy deprisa, pero hay
que saber priorizar lo importante. A veces, nuestras responsabilidades
pueden hacer que la crianza nos sobrepase. No obstante, no podemos olvidar
que los niños van a crecer e interactuar con otras personas, es decir, van a
construir relaciones y es responsabilidad de los padres educarlos bien.
Si se les educa en “toma, juega y así te entretienes
un rato” o en “ahora no tengo tiempo”, los niños pueden convertirse en
adictos a una pantalla, ¿dónde está ese tiempo de calidad que lo es todo? ¿Cómo
podrán los progenitores servir de ejemplo a sus hijos, si el día de mañana se
vuelven adictos a sus móviles? Ellos los han guiado en este proceso. Ellos
envenenan la fuente.
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