“Somos como camaleones,
tomamos nuestro tono y el color de nuestro carácter moral de aquellos que están
a nuestro alrededor”
Esta frase encierra una gran crítica que fue dicha
en su momento, pero es totalmente aplicable hoy en día. Todas las personas
son diferentes, sin embargo, hay una tendencia por desear ser como los demás,
perder la autenticidad y así ser aprobados por los demás.
Ese deseo de aprobación, de pertenecer a un grupo,
hace que perdamos nuestra propia identidad. Todo aquello que nos hace diferentes nos
avergüenza, porque consideramos los juicios de los demás y las críticas como
algo cierto.
En vez de sentirnos orgullosos cuando alguien señala
nuestra diferencia de pensamientos o de maneras de ver las cosas, cuando juzgan
nuestras costumbres, nos avergonzamos de todo esto. Como bien decía la frase
anterior, creemos que la felicidad depende de las circunstancias, del exterior.
Por eso, nos transformamos en camaleones sacrificando nuestra propia
esencia.
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