“Los hombres olvidan siempre
que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de
las circunstancias”
John Locke
Esta frase de John Locke nos habla de esa
felicidad que todo ser humano anhela, pero que la mayoría busca en los lugares
menos adecuados. Quizás, porque como bien dice él, consideramos que la
felicidad depende de las circunstancias.
Si nos echan del trabajo, no podemos ser felices; en
el momento en el que no logramos encontrar pareja, no podemos ser felices; si
no tenemos hijos, no podemos ser felices; si no tenemos suficiente dinero, no
podemos ser felices… La gran pregunta es: ¿quién ha afirmado todo esto?
¿En qué momento nos hemos olvidado de que un error
es una oportunidad y de que no tener trabajo puede ser una razón para
emprender? La felicidad nos espera en cada esquina. Pero es nuestra la decisión
de caminar hacia ella o no.
Las creencias que albergamos en nuestra mente nos condicionan
tanto que le hemos dado una importancia descomunal a todo lo que sucede en el
exterior, sin priorizar nuestro interior. Con nuevas perspectivas, con
diferentes maneras de ver las cosas, uno puede percatarse de que, en realidad,
no hay motivos para ser infeliz.
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